JOHNNIE WALKER BLUE LABEL
LA LEGENDARIA ETIQUETA AZUL
Los orígenes del whisky
Las primeras referencias en torno a la elaboración de whisky aparecen en Escocia en 1494, con el nombre uisge beatha, que revela la existencia y el uso de este destilado introducido en el país por los monjes cristianos. Esta expresión, que quiere decir “agua de vida”, ha ido evolucionando hasta derivar en la palabra whisky que utilizamos actualmente.
Los primeros impuestos sobre destilación en 1644 provocaron un fuerte incremento de las destilerías ilegales en Escocia y, en consecuencia, del contrabando de whisky. De hecho, hacia el 1780, se contaban ocho destilerías legales y 400 ilegales. No fue hasta 1823 que se suprimen las restricciones para las licencias de las destilerías y se crea un impuesto único y asequible a través de la ley Wash Act, que marca el principio de la era modera para este destilado.
Pasión por el whisky
La casa Johnnie Walker, número uno del mercado mundial de whiskies, fue fundada en 1829 por John Walker en el negocio de alimentación y bebidas de su familia en Kilmarnock. Basándose en su técnica de mezcla de tés, empezó a experimentar con la mezcla de whiskies escoceses, demostrando ser un astuto comerciante y un auténtico pionero para la época. Su sueño: crear un Blended Scotch Whisky con una calidad inigualable e insuperable.
Sin embargo, el verdadero impulsor de la marca y de la destilería fue su hijo Alexander Walker, quien consiguió convertir el pequeño negocio familiar en un imperio con presencia en todo el mundo. Desde entonces, la filosofía de la marca se ha mantenido en el tiempo y la casa Walker no ha hecho sino aumentar su reconocimiento internacional como una auténtica experta en el arte de la mezcla gracias a sus cinco etiquetas: Red Label, Black Label, Green Label, Gold Label y Blue Label.
El arte del blending
Un Blended Scotch Whisky es el resultado de la mezcla de los tipos de whiskies existentes: el de malta, que se elabora únicamente con cebada malteada, y el de grano, en cuyo proceso se emplean otros cereales además de la cebada como el maíz. Esta mezcla, sin embargo, tiene la particularidad de resultar tremendamente compleja.
El Maestro Mezclador, único artífice de la magia de la mezcla, tiene acceso a un amplio parque de barricas y, por tanto, a una gran variedad de whiskies. Es el encargado de seleccionar las barricas en su momento óptimo de maduración y de mezclar whiskies con personalidades individuales para alcanzar un resultado final consistente y constante, con un carácter distintivo e inconfundible. Según Jim Beveridge, Maestro Mezclador de la casa Walker, “se trata de hacer que los sabores individuales destaquen y brillen. De esa forma conseguimos crear nuevos sabores que no se pueden encontrar en ningún whisky individual”.
Johnnie Walker Blue Label
Johnnie Walker Blue Label, la joya de la corona de la casa, intenta recrear los whiskies clásicos del siglo XIX, producto de toda la experiencia en la tradicional elaboración de whisky escocés adquirida por la casa Walker a lo largo de sus 200 años de historia. El líquido aterciopelado que contiene cada botella es totalmente irrepetible. Cada uno de los whiskies utilizados en su mezcla ha sido cuidadosamente seleccionado entre los más finos y delicados. Sólo cuando el Maestro Mezclador los encuentra en su estado óptimo de maduración procederá a su selección para la mezcla.
El legendario Johnnie Walker Blue Label no es un whisky para principiantes, sino un auténtico desafío para verdaderos conocedores. El intenso viaje sensorial al que invita y su lujosa presentación lo convierten en todo un símbolo de distinción y elegancia. En la copa es armonioso y perfectamente equilibrado y ofrece una experiencia intensa e inolvidable a los paladares más expertos. No es de extrañar que esté considerado como el regalo más exclusivo y el mejor acompañante para celebraciones de lujo.
Ritual de cata
Para discernir toda la sutileza de sus matices, sírvalo en una copa de balón y acompáñelo con una copa de agua mineral muy fría o con hielo según el siguiente ritual de servicio. Tome primero un pequeño sorbo de agua fría para refrescar el paladar y poner en alerta los sentidos. De un sorbo de Johnnie Walker Blue Label dejando que el agua se combine con el whisky en la boca. Así notará su textura sedosa y a continuación una potente explosión de sabor en el paladar. Deje la mezcla en el paladar durante unos segundos al tiempo que va ganando temperatura y verá cómo aparecen nuevos aromas y sabores. Así, cada sorbo será un auténtico viaje de los sentidos.
Nota de cata
Para discernir toda la sutileza de sus matices, sírvalo en una copa de balón y acompáñelo con una copa de agua mineral muy fría o con hielo según el siguiente ritual de servicio. Tome primero un pequeño sorbo de agua fría para refrescar el paladar y poner en alerta los sentidos. De un sorbo de Johnnie Walker Blue Label dejando que el agua se combine con el whisky en la boca. Así notará su textura sedosa y a continuación una potente explosión de sabor en el paladar. Deje la mezcla en el paladar durante unos segundos al tiempo que va ganando temperatura y verá cómo aparecen nuevos aromas y sabores. Así, cada sorbo será un auténtico viaje de los sentidos.



