Dalwhinnie 15 años
EL WHISKY DE MALTA MÁS “ALTO” DE LAS HIGHLANDS
En las Tierras Altas centrales
Dalwhinnie nace en una orografía heterogénea que combina picos escarpados y páramos cubiertos de brezo. Situada en las conocidas como Highlands centrales (Tierras Altas centrales), su nombre procede del término gaélico “Dail-coinneeamh” que quiere decir “punto de encuentro”. Aquí, en estos altos prados barridos por el viento y situados entre las sierras de Grampian y Monadhliath, los arrieros del siglo XVIII hacían un alto en su viaje hacia el sur por el paso de Drumochter hacia los mercados de ganado de Crieff y Falkirk.
Situada a 327 metros de altitud, la destilería Dalwhinnie está considerada como la destilería más alta de las Highlands. Desde sus orígenes, gozó de un magnífico emplazamiento gracias al recién estrenado ferrocarril, que aseguró la supervivencia en sus frágiles inicios.
Agua pura de manantial
Con frecuencia, se considera que Dalwhinnie es el whisky de malta más suave y puro de las Highlands. Toda el agua empleada en su elaboración procede exclusivamente del cercano manantial de Lochan an Doireuaine, que fluye bajo tierra hasta llegar al arroyo de la destilería, que se conoce como Allt an t´sluic. La temperatura del agua es especialmente gélida, según se puede comprobar en la estación meteorológica oficial con que cuenta la destilería, que da fe de que allí se registran algunas de las temperaturas medias más bajas de todo Reino Unido.
Un poco de historia
A lo largo de los años la destilería ha cambiado de manos en numerosas ocasiones. Fue fundada en 1897 con el nombre de Strathspey por John Grant, George Sellar y Alexander Mackenzie y al año siguiente entró en bancarrota. Adquirida por A.P. Blyth para su hijo, éste le dio su nombre actual. A principios del siglo XX la compró la firma destiladora norteamericana Cook & Bernheimer que buscaba maltas para mezclar y comercializar en su país. Fue, de hecho, la primera inversión estadounidense en Escocia que duró hasta la promulgación de la Ley Seca en 1920. Después pasó por varias empresas mezcladoras hasta que fue adquirida por United Distillers (hoy Diageo), que incluyó la marca Dalwhinnie en su exclusiva selección “The Classic Malts Selection”. Como anécdota curiosa, la producción se paró entre 1934 y 1938 a causa de un incendio y nuevamente durante la II Guerra Mundial debido a la escasez de cebada.
Dalwhinnie 15 Años, elegancia y suavidad
Muchos de los elementos clásicos del paisaje escocés se dan cita en este whisky single malt. La extrema pureza del agua con la que se elabora le proporciona un paladar delicado y susurrante, mientras que los campos de brezo que rodean la destilería parecen contagiarlo con su dulzura a la vez que equilibran y moderan el carácter turboso de estas tierras. ¿Cómo puede nacer un whisky tan elegante y suave en un lugar tan remoto, casi salvaje, azotado la mayor parte del año por el frío y la lluvia?
Dalwhinnie 15 Años combina de una forma especialmente acertada intensidad y suavidad. Es aromático, de paladar afrutado y con agradables recuerdos de miel y brezo. Todo ello le convierte en el whisky de malta de referencia de las Highlands.
La destilería conserva algunos elementos muy tradicionales como los washbacks de madera, que son las cubas donde fermenta la pasta obtenida de la cebada, y que hoy en día han sido sustituidos en casi todos los lugares por depósitos de acero inoxidable. Para la destilación se utilizan dos alambiques de cobre pero, en lugar de los condensadores actuales para volver a convertir el destilado en líquido, mantiene los antiguos tubos de madera en el exterior que se refrigeran mediante una cortina de agua. Se les llama “worm tubs”, literalmente “tubos gusano”, por su forma zigzagueante. Si a esto unimos los tejados con forma de pagoda y la fachada de un blanco inmaculado, dan ganas de realizar una visita a este remoto lugar de Escocia.
Nota de cata
Color dorado. Muy fresco, intenso y aromático en nariz, con notas de brezo y turba. Cuerpo medio en el paladar. Suaves y persistentes sabores a brezo, miel y vainilla seguidos de profundas notas cítricas y recuerdos de pan malteado. Final largo y sorprendentemente intenso con matices ahumados, turba y malta.



